El Termalismo actual está íntimamente vinculado con el Turismo de Salud, lo cual le da una nueva dimensión al Termalismo tradicional. Ya en el siglo XIX, las demandas del termalismo permitieron el desarrollo de un nuevo termalismo. Los balnearios aislados se convirtieron en verdaderas villas de agua. En Francia, legiones de visitantes prestigiosos, tales como Napoleón III y la emperatriz Eugenia, contribuyeron al desarrollo de esta nueva modalidad en los balnearios, asociada al turismo.

Las primitivas termas y balnearios fueron evolucionando, surgieron novedosas estaciones hidrotermales y centros SPA, y además de las curas por baños de agua templada y de vapor, se unieron nuevas modalidades de baño con innumerables sustancias y esencias ludicoterapeuticas.

Los baños pueden ser galvánicos (inmersión en bañera preparada para aplicar electroterapia al paciente), de hidromasaje (se añade presión al agua para que ésta aplique un masaje), termal (son aguas naturales que se caracterizan porque la temperatura de surgencia es superior en 4o C a la media anual del lugar donde emanan), turco (de vapor) -en este caso es necesaria la prescripción médica si se padece alguna enfermedad cardiaca o circulatoria-, con aditivos (aceites de baño, sales, extractos de plantas, etc.); de burbujas (con efecto sedante), de ozono (el aire empleado para crear burbujas se enriquece con ozono), etc.